Liderarme para liderar en tiempo de Crisis

Como Guía de Ejecutivos de Empresas, he podido descubrir y comprobar como Directivos y Gerentes se desarrollan como Líderes a partir de reconocer sus propios recursos, de revisar aquellas creencias creadas y heredadas, que les impiden seguir hacia el logro de sus objetivos, hacia el encuentro de sus metas.

 

Estas personas se caracterizan por crear nuevos hábitos para ejercer su autoridad y sus roles directivos en el día a día, y especialmente en tiempos de crisis, donde se dan las mayores oportunidades para nuestra crecimiento, ya que los obstáculos suelen no ser tolerados por nuestro “estómago” pero si por nuestro “espíritu trascendente” de liderazgo.

 

Desde ese camino, ellos comienzan a desarrollar una nueva forma de liderar, que ya no es el de mandar y de culpar al otro; es un liderazgo que “va” con el otro, que permite equivocarse y que el otro se equivoque, aprendiendo de ello. Es un estadio del liderazgo que implica conocerse (“quien soy”, “que quiero”, “a donde voy”), enriquecerse (desde la perspectiva del ”ser”), y servir (ponerme a disposición). Es un liderazgo que comienza primero por liderase a uno mismo para luego poder liderar a otras personas.

 

Es interesante el ejemplo de “Máximo” (General romano interpretado por Russell Crowe, en la película Gladiador), que en el medio del circo romano, condenado a morir con un grupo de esclavos, ante semejante crisis de muerte, lo primero que les pregunta a los que estaban allí con el es: “alguno ha estado en batallas” “pueden ayudarme”… y luego les dice:” …. la única manera de salir de aquí es todos juntos, si estamos juntos sobreviviremos”, y luego en pleno combate no deja de planificar y plantear estrategias y alentar a los suyos.

 

En nuestra Organizaciones de hoy herramientas como el Coaching Organizacional (desde sus distintas miradas) son excelentes “puentes” de ayuda, para Líderes de Instituciones que desean realizar un proceso de desarrollo y crecimiento personal en tiempos de desafíos. Esto se materializa en la empresa en su clima y en su cultura, observándose equipos de trabajo motivados, líderes entusiastas y el creciente empuje de su gente.

 

Sin lugar a dudas, esto conlleva una ardua tarea para cada líder, lo que implica de cada persona sacar lo mejor de si misma para entregarse a los desafíos que la vida le proponga.

En mi caminar por las empresas y comunidades sociales he observado “luces” y “sobras” que surgen en lo seres humanos que lideran en tiempos de crisis; entre ellas les comparto algunas:

 

  • Sombras: sacan provecho, ambición de poder, escapan al dialogo, indiferentes, narcisismo, quejosos, falta de compromiso con sí mismo, se aíslan, huyen (de distintas maneras), crisis de sus valores.

 

  • Luces: enfrentan su ”miedo” (se hacen cargo); clarifican sus recursos y sus límites –se saben vulnerable y con errores, aceptan lo que no pueden-; actúan –no sobreactúan-; intuyen y perciben; plantean una visión compartida para seguir adelante con otros; proponen una adecuada planificación, pero viviendo cada paso presente y sus imponderables; analizan el contexto y toman decisiones.

 

Como lo dice Don Juan en sus famosas cartas: “Sólo un guerrero (en el buen sentido de la palabra) es capaz de soportar el camino del autoconocimiento. Un guerrero no puede quejarse o lamentar nada. Su vida es un permanente desafío y los desafíos no son buenos ni malos. Los desafíos son simplemente desafíos. La diferencia básica entre un hombre ordinario y un guerrero es que el guerrero toma todo como un desafío, mientras que el hombre ordinario toma todo como una bendición o una maldición.”

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