“Que hacemos con los tomates”, una anécdota sobre los modelos mentales

Hay una anécdota que me sucedió con mi esposa en nuestros primeros años de casados. Ella guardaba los tomates en la heladera sin lavar, entonces yo luego venía y sacaba los tomates, los cortaba, los condimentaba y luego me los comía. Y mi esposa me decía por que no lavaba los tomates antes de comerlos.

Ante su preguntaba yo le cuestionaba que daba por entendido que los tomates debían ya de estar lavados previo a ser guardados en la heladera. Pasaron varios meses o no se si más de un año que me pase comiendo los tomates condimentados y con un poco de tierra, hasta que en una oportunidad estaban (los tomates) bastantes cargados de barro y arena, por lo que le pedí a mi esposa que me explicara por que no lavaba los tomates antes de guardarlos en la heladera, y ella me contestó: “por que habría de hacerlo si durante toda mi vida he aprendido que los tomates no deben lavarse para guardarse en la heladera”, y también me preguntó por que yo decía que había que lavarlos para guardarlos en la heladera, a lo que le contesté: “yo aprendí en mi familia de origen a que los tomates se guardan lavados “.

Esta simple situación me ayudó a comprender como vamos creando nuestros modelos de pensamiento para ver el mundo, y a partir de allí vamos generando la plataforma donde sustentamos nuestra forma de pararnos en la vida.

El inconveniente se presenta cuando estos modelos van perdiendo vigencia con el transcurrir del tiempo y nosotros intentamos mantenerlos firmemente, lo que seguramente, nos impedirán ir hacia el logro de nuestras metas; por lo que sería bueno preguntarnos cuales son esos paradigmas o modelos mentales que nos están impidiendo avanzar en los distintos ámbitos de nuestras vidas.

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